jueves, 28 de octubre de 2010

La llegada del Techno a Europa

Desde mediados de la década de 1980 surge en el Reino Unido un interés creciente por la música house. En las fiestas que tenían lugar en Ibiza, destino habitual del turismo británico, varios DJs ingleses conocen el house de Chicago y el extasis. Entre ellos se encuentran Paul Oakenfold, Mark Moore o Graeme Park, DJs que se encargarían al regresar a Inglaterra de extender esta música y la llamada ecstasy culture por todo el país a través de sus sesiones en ciudades como Londres, Manchester y Nottingham, y posteriormente en Sheffield y Leeds.
Hacia finales de la década, la música house se había generalizado en Inglaterra y el acid house era cada vez más popular gracias a fiestas en discotecas como The Haçienda o Shoom. También empezó a desarrollarse una subcultura de fiestas ilegales o raves, que se multiplicaron a partir del llamado "Verano del Amor" de 1989. Tanto en estas fiestas como en los clubs se ponían los ritmos importados de Ibiza junto al muy popular acid, si bien poco a poco comenzaron a pincharse también discos de techno importados desde Detroit. Es la época en la que las raves se convierten en un fenómeno masivo, pobladas por jóvenes impulsados por el MDMA que toman el house como banda sonora generacional.
El éxito del house y del acid allanó el camino para la aceptación del nuevo sonido de Detroit. En 1987, Neil Rushton, dueño del sello Kool Kat Records y ex DJ de northern soul, se puso en contacto con Derrick May, quien le facilitó una copia de su inminente tema "Strings of Life". La canción causó sensación entre los clubbers más jóvenes de la época. Dos meses después de la conversación, May viajó hasta Inglaterra con algunos de sus discos para, tras negociar con el empresario, alcanzar un acuerdo comercial mediante el que editar un recopilatorio con lo mejor del sonido de Detroit. Este álbum, que originalmente se iba a llamar The House Sound of Detroit, terminó cambiando finalmente de nombre después de que Atkins, May y Saunderson decidieran denominarlo de forma que no pareciera un subgénero regional del house, sino un auténtico género musical con entidad propia. A partir del tema "Techno Music" de Juan Atkins, el disco se llamó Techno! The New Dance Sound of Detroit, siendo publicado en 1988.

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